En los diferentes países de América Latina, las entidades financieras han ingresado en las tendencias de globalización prevalecientes a nivel internacional.
Este hecho ha incidido también en la conducta de las entidades bancarias convencionales, posicionándolas en los segmentos de mercado de clientes más privilegiados, mejor integrados a los mercados, sin problemas de colaterales y considerados de menor riesgo.
Por su parte, en las dos décadas recientes, las Entidades Financieras especializadas en Microfinanzas (EFM) han tenido un rol significativo en los países latinoamericanos, al haber posibilitado que los sectores microempresariales, principalmente urbanos, que operan mayormente en comercio y servicios, hayan accedido al microcrédito, abriéndoles nuevas oportunidades para sus negocios. Con distintos niveles de intensidad, las EMF, que abarca a una diversidad de instituciones (ONGs Financieras, EDPYMES, FFPS, Cooperativas, Bancos Especializados, Cajas de Ahorro y otras), contribuyen a mitigar los problemas de empleo, promoviendo eficaces y eficientes servicios financieros..
Las formas de intervención de estas instituciones son riquísimas en cuanto a tecnologías y ofertas de productos financieros, empero son escasos los casos de intercambio de experiencias entre diferentes operantes, desaprovechando una oportunidad real para mejorar nuestros desempeños y consiguientemente nuestras cobertura.
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